La moda de autor se cita con la artesanía y las raíces en la quinta edición de la Fuerteventura Fashion Week. El pasado 17 de octubre, el Hotel El Mirador de Fuerteventura se convirtió en pasarela para ocho firmas que llegaron con universos muy distintos entre sí. Hubo tradición canaria reinventada, pigmentos naturales, alta costura, moda nupcial y hasta una reflexión sobre el síndrome del impostor. La jornada además contó con St. Pedro, tinerfeño de Tejina y finalista del Benidorm Fest 2024, que actuó como embajador del evento y cantó en directo.
Y no es casualidad que fuera él. Es innegable que el talento canario vive uno de sus mejores momentos. En la música lo demuestran Quevedo, que ha llevado el sonido canario a todo el mundo, y L4S KU4TRO, el cuarteto de excomponentes de Nueva Línea que estrena nueva etapa. En la literatura, Lana Corujo, escritora e ilustradora lanzaroteña ha debutado con la novela “Han cantado bingo”. Andrea Abreu ha llevado “Panza de burro” a diferentes idiomas y acaba de publicar su segunda novela, “Pajaritos preñados”. Y Marcos Dosantos, con su última novela “El príncipe lagarto”.
Ahora le toca a la moda, y la pasarela de Fuerteventura dejó claro que tiene mucho que decir.
La diseñadora abrió con un viaje a La Palma. Su colección toma la indumentaria tradicional palmera y la lleva al presente a través de tejidos y bordados artesanales. La idea de fondo es que mirar las raíces puede marcar el camino de la moda contemporánea.

Granada está muy presente en el imaginario de Beatriz Peñalver. Con LUX, la diseñadora combina la alta costura con piezas más urbanas, en una propuesta donde los volúmenes y la corsetería se llevan toda la atención. El marrón funciona como hilo conductor de los cinco diseños principales, mientras que el resto de la colección mezcla otras tonalidades y ocasiones.

Con CROISE 2027, Pilar Dalbat presenta su primera colección Crucero. La propuesta conecta Granada y Fuerteventura. Verdes agua, rosas empolvados, azules y rojos conviven con el negro característico de la firma. Los bordados hechos a mano y los accesorios inspirados en el viaje completan una colección que invita a llevar un pedacito de verano durante todo el año, incluso en el invierno.

La mitología y las civilizaciones clásicas sirven de punto de partida para IMPERIUM, una colección que bebe de las antiguas Roma y Grecia la inspiración para hablar de resistencia. Mado Vigarok traslada esta idea a una propuesta en la que los tejidos naturales y la fibra de platanera adquieren protagonismo. La colección explora la belleza de lo imperfecto y la capacidad de reconstruirse sin perder las propias raíces.

ALQUIMIA convierte el proceso artesanal en parte esencial del diseño. El lino sirve de base para experimentar con pigmentos naturales procedentes de elementos como la cochinilla y la cúrcuma. El resultado es una colección en la que los colores y estampados dependen de las particularidades de cada proceso. Cada prenda es única, porque el pigmento deja su propia huella en la tela.

La sostenibilidad se encuentra en ANGELS. La diseñadora plantea prendas dispuestas a trasformarse, para que quien las lleva pueda adaptarlas a su estilo. Una manera de entender la moda que pone el foco en la creatividad y en la posibilidad de alargar la vida de las prendas, frente a la idea de consumir.

CATARSIS pone sobre la pasarela la presión de tener que encajar. FILST explora cómo la sociedad nos encasilla y nos obliga a mostrar solo una parte de quienes somos. Dando especial atención a las inseguridades que se pueden sufrir en los procesos creativos. La colección se convierte así en una forma de reivindicar la expresión individual y de cuestionar las normas que nos limitan.

La belleza volcánica de Lanzarote inspiran EN-LAZADOS, la colección nupcial 2027 de Oswaldo Machín. El diseñador trabaja las siluetas con estructuras definidas y transparencias delicadas. Junto a las propuestas para novia, la colección incluye opciones para novio que reinterpretan la sastrería clásica con chaqués renovados y trajes más ligeros en tonos azules y tierra.

Fotografías: Maria Novo